Anticoagulación en Cirugía de Miembros Inferiores

Aspirina (AAS) a dosis bajas

Históricamente vista como "insuficiente", la aspirina ha ganado terreno, especialmente tras estudios como el PEP-TALK y guías recientes (AAOS).

  • Ventajas: Bajo costo, nulo riesgo de sangrado mayor comparado con rivaroxabán y no requiere monitoreo.

  • Cuándo usarla: Es una excelente opción para pacientes de bajo riesgo (sin antecedentes de TVP (Trombosis Venosa Profunda) , jóvenes, no obesos) sometidos a procedimientos de menor escala o incluso en artroplastia total de cadera/rodilla en pacientes seleccionados y sanos.

  • Dosis común: 81 mg a 100 mg (Aspirina Prevent) una o dos veces al día.

2. Rivaroxabán (Inhibidor del Factor Xa)

Es un anticoagulante mucho más potente que la aspirina en términos de prevención de trombosis venosa profunda (TVP).

  • Ventajas: Superioridad demostrada en la reducción de eventos de ETEV en pacientes de alto riesgo.

  • Desventajas: Mayor tasa de hematomas posoperatorios, secreción de la herida y complicaciones hemorrágicas.

  • Cuándo es requerido:

    • Pacientes con alto riesgo trombótico (antecedentes de TVP/EP, trombofilias, cáncer activo).

    • Cirugías de alta complejidad con inmovilización prolongada.

    • Pacientes con múltiples factores de riesgo (obesidad mórbida, edad avanzada, tabaquismo).


Preguntas Frecuentes:

Anticoagulación y Seguridad Postoperatoria

1. ¿Por qué debo tomar medicación anticoagulante después de mi cirugía?

Tras una cirugía de rodilla o tobillo, la movilidad se reduce y la respuesta natural del cuerpo a la intervención puede aumentar el riesgo de formar coágulos en las venas (trombosis). Esta medicación ayuda a mantener la sangre fluida y prevenir complicaciones graves mientras recuperas tu movilidad habitual.

2. Me recetaron Aspirina, ¿es suficiente para protegerme?

Sí, en casos seleccionados. Según los protocolos médicos modernos y tu perfil de riesgo individual, la aspirina en dosis bajas es una opción muy segura y efectiva para prevenir coágulos, con un riesgo muy bajo de sangrado. Si tu cirugía es de menor complejidad o no tienes antecedentes circulatorios, esta suele ser la elección ideal.

3. ¿Por qué a otros pacientes les recetan Rivaroxabán u otros fármacos más fuertes?

La elección del medicamento depende de la complejidad de la cirugía, el tiempo que estarás inmovilizado y tus antecedentes personales (como el peso o cirugías previas). El Rivaroxabán es un protector más potente que se reserva para situaciones de mayor riesgo trombótico, aunque requiere una vigilancia más estrecha del sangrado de la herida.

4. ¿Cuáles son los signos de alarma que debo vigilar?

Debes contactar a nuestro equipo de inmediato si presentas:

  • En la pierna: Hinchazón excesiva que no cede con el reposo y elevación, dolor intenso en la pantorrilla o enrojecimiento marcado.

  • Generales: Dificultad repentina para respirar o dolor punzante en el pecho.

  • Sangrado: Si notas que la herida quirúrgica sangra de forma persistente o si aparecen hematomas (moratones) en zonas no operadas.

5. ¿Qué puedo hacer además de tomar la medicación?

La medicación es solo una parte. Para potenciar la prevención te recomendamos:

  • Movilidad temprana: Realizar los ejercicios de tobillo y dedos que te indicamos en el protocolo de rehabilitación.

  • Hidratación: Mantenerte bien hidratado ayuda a la fluidez sanguínea.

  • Elevación: Mantener la extremidad elevada según las instrucciones recibidas.

Guía de Ejercicios de Movilidad Temprana (Prevención de Trombosis)

Tan pronto como recuperes la sensibilidad tras la cirugía, es vital comenzar con estos ejercicios.

El objetivo es activar la "bomba muscular" de la pantorrilla para ayudar a que la sangre retorne al corazón.

1. Bombeo de Tobillo (Ankle Pumps)

Es el ejercicio más importante mientras estás en reposo o con la pierna elevada.

  • Cómo hacerlo: Mueve el pie hacia arriba (hacia tu nariz) y luego hacia abajo (como si pisaras el acelerador de un auto).

  • Frecuencia: Realiza 20 repeticiones cada hora mientras estés despierto.

  • Beneficio: Activa los músculos gemelos, comprimiendo las venas profundas y movilizando la sangre.

2. Círculos de Tobillo

  • Cómo hacerlo: Gira el pie lentamente dibujando círculos grandes, primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda.

  • Frecuencia: 10 círculos en cada dirección, cada 2 horas.

  • Precaución: Si tienes una cirugía de tobillo con inmovilización estricta (yeso o bota), consulta si este ejercicio está permitido en tu caso específico.

3. Contracciones de Cuádriceps (Isométricos)

Ideal para pacientes de cirugía de rodilla.

  • Cómo hacerlo: Con la pierna estirada, aprieta el músculo del muslo (cuádriceps) intentando empujar la parte posterior de la rodilla contra la cama. Mantén la contracción por 5 segundos y relaja.

  • Frecuencia: 10 repeticiones cada hora.

4. Flexión de Dedos

  • Cómo hacerlo: Encoge y estira los dedos de los pies con fuerza.

  • Frecuencia: Puedes hacerlo en cualquier momento; ayuda a mantener la microcirculación activa.

💡 Tres Reglas de Oro para tu Recuperación:
Elevación: Mantén la pierna operada por encima del nivel del corazón (usa almohadas bajo el gemelo, no bajo la rodilla).
Hidratación: Bebe al menos 2 litros de agua al día para mantener la viscosidad de la sangre en niveles óptimos.
Consistencia: No esperes a sentir molestia para hacer los ejercicios; la prevención es constante.

Ante dudas, consulta siempre a tu médico